Josep Cisquella, mucho más allá del laboratorio de Resistencia de Materiales
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- Categoría: Días de libros, música, cine y vino
- Publicado en Martes, 24 Enero 2012 21:22
- Escrito por J.M. García Ferrer
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Josep Cisquella
“Es prega tocar”
Espai Volart de Barcelona.
Fundació Vila Casas
Del 19 de enero al 1 de abril de 2012
Intento –desde hace años- seguir las otras vidas de los ingenieros, para ver si realmente existen vías practicables de expiación.
He conocido varias generaciones de ellos. La de mi tío Juan puede que sea la última de las que dio forma al mito del señor ingeniero como personaje intocable, más allá del cielo terrenal. No se le conocían vicios mundanos al margen de su status.
La de mi “tío” Ernest ya es otra cosa. Llegué a escribir sobre él un “Fulls dels Enginyers” hace unos cuantos –ya largos- años. En ese escrito hablaba de él, pero también de mi fracaso personal en el intento de seguir su consejo de llegar en la empresa a un puesto directivo, en el que pudiera dedicarme a lo que realmente me gustaba. Ernest era la persona que he conocido con más conocimientos en Arte Románico, producto de estudios minuciosos, callados pero constantes, acompañados de viajes para analizar las piezas “in situ” . Lector empedernido de libros de pensamiento, era la muestra del provecho que pueden sacar de ellos gente de su formación si no fuera que -¡ay!- dedican la mayor parte de su tiempo a empeños bien diferentes. Miembro de la generación de mi padre, murió el año pasado, el mismo en que murió otro amigo de mi padre también ingeniero, Manuel, del que se podría decir lo mismo: Hombre instruido en otros mundos de forma autodidacta, ¡Qué placer oírle hablar de temas más allá de los de su profesión!
Josep Cisquella ya pertenecía a una nueva generación de ingenieros, sin el aura de la de generaciones pasadas, aunque algo quede por ahí aún de todo ello. Pero se hizo famoso como artista, como pintor muy especial. Era de la misma edad que mi hermana pequeña, y su afición se dio a conocer de forma algo tardía en Barcelona en una exposición –comisariada por Sergio Vila-Sanjuan- que, a finales de los años 90, dio a conocer en la desaparecida Galería Llucià Homs de la Diagonal a una generación de nuevos realistas. Al margen de los cuadros hiperrealistas de Gonzalo Goytisolo, o de los hermanos Santilari, ahí destacaban unos sobre placas de alcantarillas, o pasos cebras, cuya superficie rugosa estaba tan bien representada, con sus grietas y contrastes, que parecía que hubiera recortado una placa de conglomerado asfáltico, la hubiera enmarcado y la exhibiera como cuadro.
Es ese toque matérico de los cuadros de Josep Cisquella el que ofrece su característica quizás principal. No tengo ni idea si llegó a dedicarse en profundidad a su profesión, y de qué rama de la ingeniería era especialista, pero la verdad es que siempre hay en sus cuadros, de cualquier época, detalles que los hace aproximarse, aún desde un ojo artístico impresionante, al mundo industrial. O, para entendernos, al mundo de la asignatura de “Resistencia de Materiales”. Seguro que debió hacer prácticas y disfrutar en aquel pobretón laboratorio en el que, junto a los bajos de los ascensores de la Escuela de la Diagonal, te dedicabas a añadir presión a un bloque de material hasta que se resquebrajaba y se hacía –literalmente- polvo. Pero para llegar a sus cuadros, a esa base le echa además una dosis de estudiada poesía, que los impregna totalmente.
En la sala Volart de Barcelona se ha inaugurado ahora, poco más de un año después de su muerte a los 55 años, una muy interesante muestra –“Es prega tocar”, se llama, por las ganas que impele al ver sus cuadros- que contiene piezas de casi todas sus épocas. Desde los pasos cebras y alcantarillas –que se aprecia en el catálogo que volvió a practicar el año de su muerte- hasta las superficies de paredes con sombras, o restos de anuncios en medianeras, pasando por las calzadas de adoquines o las quillas de mercantes con muestras evidentes de la presencia de óxido.
Se sale maravillado de la exposición, a la vez que bastante frustrado por su abrupta separación de una vía poco practicada por los ingenieros, que esperemos no se cierre del todo.
- “Josep Cisquella. Es prega tocar”. Espai Volart. Fundació Vila Casas. Del 19 de enero al 1 de abril de 2012.








