Help! I need somebody… Que alguien me ayude!
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- Categoría: Musicopedia
- Publicado en Martes, 26 Abril 2011 05:38
- Escrito por cronopio
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No sólo nosotros, imberbes muchachotes del tardofranquismo... Hasta los Beatles pedían socorro,
- Help!
Y, aunque ellos no tuvieran mucha idea, ni nosotros tampoco, porque pensábamos que también lo hacían por todos nosotros –lo de pedir socorro-, mocosos adolescentes robando viejos discos de vinilo en los Encantes Viejos, en el barrio del Clot de una ciudad que olía a esquinas meadas y a huertos por edificar, éramos los mismos mocosos que años más tarde nos convertiríamos, por arte de birlibirloque, en alegres terroristas frente la realidad. Help! gritaba John Lennon, "I need somebody", que alguien me ayude. Lo mataron cuando todavía era demasiado joven, de la forma más estúpida posible. Quien no gritaba ni pedía ayuda era Carlos Marx. Ni la pedía ni la necesitaba. Él solito, sin ensuciarse las manos. Ayudado, eso sí, por su cuñado organizó el jolgorio del comunismo, ese fantasma que recorrió Europa y parte del extranjero.
En la construcción del edificio teórico del marxismo, los no, por cuñados, menos famosos Karl y Friedrich, tan acertados en muchos de los casos, fueron a cagarla,
(pero a cagarla al mar)
... cuando se metieron en “el encharcado jardín” de la naturaleza del ser humano. En otras palabras, su herencia judeocristiana les jugó una mala pasada desde el justo momento en que (siguiendo, además, la costumbre de los grandes filósofos que los precedieron), intentaron la cuadratura del círculo. Léase: el sistema perfecto, redondo. Fallaron por los extremos, como el Dínamo de Bucarest, porque lo del “comunismo primitivo” y la “sociedad sin clases” eso es que no colaba ni a la de tres.

Lo cierto es que, todavía con las huellas de la adolescencia a cuestas, y escociendo (una verdadera carnicería), no había nada que me pusiera más de los nervios que la sola idea de haber de compartir mis libros, mi casa, mis trastos en definitiva –pero, sobre todo, mis discos- en una hipotética comunidad de uso compartido. De esta forma tan sencilla llegué a la conclusión de que lo del comunismo primitivo no sólo era una patraña, por muy bienintencionada que fuera, sino que no me convenía para nada. En resumidas cuentas, que en mi pequeño territorio no entraba ni Dios.
¡Mis discos!… Territorio sagrado… John Lennon: Imagine. Casi se lo creyó, lo de la paz, aunque al final prefirió imaginárselo.
Janis Joplin, fiera indomable, siempre al borde del precipicio, alzaba su cuerpo menudo sobre las puntillas de sus pies en el escenario de Monterrey para alcanzar a ver mejor el horizonte, mientras cantaba”Piece of my heart”, pedazo de mi corazón, con su voz rota y desgarrada de pequeña negra blanca. Y Jimi Hendrix tocaba con los dientes “Hey Joe” para acabar ardiendo, él y su guitarra, en el infierno de los viejos dioses caídos en desgracia. Era el fin.

Imágenes rotas aunque vivas. La de John Lennon y Yoko Ono, por ejemplo, desnudos los dos en la cama de la suite presidencial del Hotel Hilton de Amsterdam, reclamando una oportunidad para la paz,”Give peace a chance”, hace de eso cuarenta años. No había color. Janis y Jimi murieron ahogándose en su propio vómito. A John lo asesinaron de un disparo. Y eso no fue todo.Lo dijo la moña de Paul McCartney, muchos años más tarde:”tocábamos sin parar para borrachos y peleantes”. Para borracho Pau Riba que acudía a los recitales disfrazado de sí mismo, es decir, de "pubilla catalana" con el período y una buena dosis de L.S.D. en el cuerpo. Pasando de nosotros… En una ocasión, en Los Salesianos de Gracia, se puso a cantar, es un decir, su tema predilecto,”Nona de porcelana”. El único inconveniente es que acabó olvidándose de la letra, y también de que en algún momento debía terminar la maldita canción, porque se pasó una eternidad repitiendo el mismo estribillo, haciendo caso omiso de nuestros silbidos y abucheos. Y así hasta que nos marchamos dejándolo por imposible.

Por eso, siempre que me dejaba caer por la Plaza del Rey, tirando renqueante de mi esqueleto y mi macuto, que me dejaba caer en sus escalinatas hasta la llegada del guardia municipal de turno, quien con ademán autoritario me señalaba la salida de la plaza, cada vez que hacía eso, una y otra vez, esperar que se fuera el guardia para volver a sentarme, acababa apareciendo Pau Riba, o al menos yo me lo imaginaba así. Aparecía todo lo largo que era, travestido a lo Pérez Ocaña, “retrato intermitente”, enamorado del color y del llanto de las mujeres andaluzas y abominando "dels nens i nenes de la nova cançó". Se sentaba junto a mí, me pasaba el canuto apenas sin mirarme y, parafraseando a los surrealistas, me susurraba al oído:”Fuimos aquellos alegres terroristas, apenas más sentimentales de lo normal, bribones que prometen. Todo o nada nos sonríe. El porvenir es una bella hoja nervada que acepta los colorantes y nuestras notables lagunas. A nosotros nos corresponde coger a manos llenas las cabelleras encalladas”. Y se quedaba tan fresco.
Foto de Pau Riba
Fuente: Escudella barreixada - Festival al camp d'esports La Palmera de Sants-1972
Publicat dins: Música - 28/12/2010
la web sense nom
http://www.lwsn.net/article/festival-del-camp-d-esports-la-palmera-de-sants-de-l-any-1972








