Quiero morir de día…
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- Categoría: Días de libros, música, cine y vino
- Publicado en Lunes, 30 Enero 2012 18:43
- Escrito por J.M. García Ferrer
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“(…) Quiero morir de día, cuando la luna blanca,
blanca como ese velo que oculta sólo un aire,
boga sin apoyarse, sin rayos, como lámina,
como una dulce rueda que no puede quejarse,
aniñada y castísima ante un sol clamoroso.
Quiero morir de día, cuando aman los leones,
cuando las mariposas vuelan sobre los lagos,
cuando el nenúfar surte de un agua verde o fría,
soñoliento y extraño bajo la luz rosada.
Quiero morir al límite de los bosques tendidos,
de los bosques que alzan los brazos.
Cuando canta la selva en alto y el sol quema
las melenas, las pieles o un amor que destruye.”
(Vicente Aleixandre)
Dice Laia Manresa que un día estaba con Joaquín Jordá dándole vueltas a un posible título para el proyecto que éste quería rodar sobre la introducción de la heroína en Barcelona, y esa generación a la que diezmó. Jordá se levantó de la silla, cogió al azar un libro de entre las estanterías que ocupaban casi toda la superficie de su loft de la barcelonesa calle de la Cera y, también al azar, abrió una página del libro y se pusieron a leer este poema, que en seguida vieron que apuntaba directamente a donde ellos pensaban.
Ahora, voces corales leen este poema al final de “Morir de día”, el documental que Laia Manresa y Sergi Dies han culminado en 2010, tras cuatro años de trabajo sobre el tema, siguiendo el ruego de un Jordá que, en sus últimos años, dejaba mucho en manos de Laia: “Tu ves fent, ves fent…” En el ínterin, a Joaquin Jordá se lo llevó de este mundo un cáncer de páncreas, dándole el tiempo justo para acabar de rodar su última película, y al proyecto se sumaron Sergi Dies (el montador –notoriamente- de “Mones com la Becky”) y una felizmente omnipresente en las últimas cosas de Jordá, Daria Esteva, la instigadora y figura inolvidable de “El encargo del cazador”, la grafista de “Mones com la Becky” y de este mismo “Morir de día”, que también cuenta con su producción.
Es Pau Riba quien, en un momento del documental, dice que en los relatos sobre la última época se pasa de los casi héroes políticos del antifranquismo a la actualidad, dejando en medio un gran agujero, que permanece oculto, en el lugar de esa generación de los ramalazos finales del hipismo, de los estragos del caballo. Y es verdad. Tan sólo últimamente se dan tímidos intentos por algún lado de sacar a la luz la existencia, por los años 70, de esa maltrecha generación, la que era protagonista absoluta en publicaciones como “Star”. Lo más “oficial” quizás fuera el entoldado del final de las Ramblas de hará un par de años, con Pau Malvido como figura de base. Por aquel entonces salió finalmente el libro/proyecto de Genís Cano sobre “Barcelona, fragments de la contracultura”. También, por ejemplo, por estas mismas páginas de “Morsa dice…”, Arturo Montfort va recopilando en la sección “Contraculturas, performances y otras hierbas” todo lo que va encontrando y recogiendo disperso por papeles y memorias.
Laia ha llamado a pocas pero adecuadas puertas para confeccionar el documental. Se centra en varias figuras fallecidas por el vendaval. De Pau Malvido van apareciendo unas entrevistas que efectuó en los documentales comprometidos socialmente de Video Nou, una cooperativa de la época. De Mercè Pastor se muestra, al margen de su figura en alguna fotografía y película, su extraordinario diario ilustrado. De Pepe Sales habla, sobre todo, esa gran documentalista que es Lulú Martorell, y otros pocos amigos de la época. Y entramos también en la casa de los padres de Juanjo Voltas, viendo la fuerza de sus dibujos infantiles y sus cartas… Por otro lado, las entrevistas a unos pocos supervivientes acaba de dar una idea coherente de la lucidez de una generación que se enteró bastante antes que la generación actual de indignados de qué iba el paño del sistema. ¡Qué actuales se ven ahora las reflexiones políticas de esta gente!
A todo ello se suma, entrando a formar parte de la relación de víctimas un poco por la puerta de atrás, la propia figura de Joaquín Jordá. Unas recuperadas imágenes suyas -de y con él-, filmadas por Formentera en los tempranos años 70, aparecen por allá y por acá en el film. Pero, sobre todo, la película nos lo acerca, a él y a la necesidad que seguimos teniendo de él, en las emotivas imágenes de una mesa redonda, en la que señala su intención de rodar “una película sobre la introducción de la primera heroína en Barcelona, y sobre esa generación que la probó… Y un musical”. “Si pensara más allá –dice- sería un iluso”.
“Morir de día” es también una coproducción de TV3, que pese a ello no ha efectuado aún el correspondiente pase dentro de su programación. Por ello, la película se ha visto sólo en algún festival, en la Virreina y por algún otro lado, como en este Miradocs donde la he recuperado. ¿Ya no se puede pensar en una televisión que se dedicase a ofrecernos no el espejo grotesco que muestra ahora, sino documentos que, como éste, nos devolviera la emotiva imagen que refleja?








