El abstract del Perejaume de la Pedrera

Las publicaciones académicas están cortadas por un patrón inalterable. Al principio de cada artículo suelen contener, en varios idiomas, el abstract, el resumen, la intención condensada de lo que se quiere trasmitir en la pieza que sigue a continuación.

Yendo a la exposición de Perejaume en la Pedrera, uno puede reseguir varios de sus leitmotiv. Así, sin ser exhaustivos, te encuentras con varios ejemplos de obras que ofrecen el poder sensorial que trasmiten determinados materiales. Igual que el terciopelo rojo de las butacas podría dar la sensación requerida de encontrarse en un gran coliseo operístico, hay figuras de cera que –como indica el título de la obra- pueden llevarte a ese extraño pero intenso mundo de los exvotos, como la corteza de corcho de un alcornoque te traela presencia de todo un bosque, o los marcos de cuadros son a la vez todas las pinturas que quieran epresentarse.También, ciertos guiños divertidos, con el título de la obra haciendo de banderilla certera, van puntuando por todos lados una u otra obra, como ese “Regalim de pintura de Jackson Pollock”, ese chorro que, impulsado por esa fuerza avasalladora, excesiva, se ha salido de madre.

Pero yo quisiera hablar de esa primera sala, del área que da entrada a la exposición, y que para mí supone el abstract de la muestra, condensando toda su intención, siendo a la vez, diría, la conclusión a la que, trabajosamente, a lo largo de toda su obra, ha llegado Perejaume. En ella se distinguen, sobre todo, dos obras de las más recientes del pintor, que recuerdan todo aquel proceso que siguieron los artistas conceptuales hacia la desmaterialización del arte, mientras fueron viendo que lo importante no era la obra en sí, sino el proceso que llevaba hacia ella. No puede decirse que en esa primera área de la exposición no haya obra, porque unos pedruscos enormes lo niegan rotundamente, pero sí que se ve el proceso de conceptualización que ha llevado hasta las obras y –como digo- hasta el estadio actual de Perejaume.

En una de ellas se ve la fotografía de una cantera. Junto a un vacío de una de sus paredes, se aprecia un letrerito, que pone “Obra en préstamo”. En la sala de exposiciones, junto a esa fotografía yace una enorme roca tallada, que se correspondecon el agujero que se aprecia en la cantera.

La otra obra establece la reflexión que da sentido total a la idea de este hombre que ha ido interactuando, en muchas de sus obras anteriores, con la naturaleza: “Fer una escultura és, a horas d’ara, desferne una altra”. Hacer una escultura es, hoy en día, deshacer otra…

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