Hombres venales destruyen tu mundo, Tommy Lee Jones

Empiezan a aparecer de entre las aguas de los pantanos de Luisiana cadáveres de gente que ha sido salvajemente tratada. El sheriff Dave Robicheaux investiga sus muertes yendo de aquí para allá, apesadumbrado, atormentado por hechos antiguos que le vuelven de repente a la memoria. Por la zona hay un rodaje con actores glamorosos dados lamentablemente al alcohol y a las drogas y un productor rebosante de dinero que es un antiguo conocido local, un mal bicho que sabe explotar el momento con su prepotencia (el gordo John Goodman en un papel que esta vez no es finalmente de comedia). Y, en medio de todo, dos figuras enormemente frágiles, que el espectador siente desde un principio en peligro: la mujer y la hija adoptada de Robicheux. El personaje de mujer, de mujer comprensiva con el pasado de él, con su carácter entregado -quizás de mujer descanso del guerrero, si nos ponemos quisquillosos-, está interpretado por Mary Steenburgen: ¡Un respeto!

Todo eso se cuece en “En el centro de la tormenta(“In the electric mist”, Bertrand Tavernier, 2009). Una película extraña, que seguro que no gusta nada a los de los Cahiers du Cinema, en la que uno puede ir rastreando, casi sintiendo secuencia a secuencia, las piezas que va moviendo Tavernier para intentar dar atmósfera a esa historia sacada de una novela negra de James Lee Burke, con todos y cada uno de los componentes de la dura a la vez que romántica novela negra americana.

 

 

Reconozcamos que los pantanos no recuerdan más que anecdóticamente a los de “Louisiana Story” (Robert Flaherty, 1948), y que Tavernier coloca con poca sutileza las desoladoras escenas post-Katrina de New Orleáns para dar un trasfondo negro actual. Reconozcamos que, pasado un tiempo, los tumbos que va dando Dave Robicheaux de una punta a otra, poniendo cara de ser de madera tallada a cuchillo, podrán hacerse risibles, como dejaron de ser emocionantes en una segunda visión las esperas del aficionado de jazz francés que oía la música de sus ídolos actuando en el “Blue Note” a través de la rendija del local al exterior, calándose con la lluvia, en “Round Midnight” (Bertrand Tavernier, 1986).

Reconozcamos también que no por emular el cine negro americano, con tener todos sus elementos en la olla, se puede hacer ya una buena película. Que la acumulación en la imagen y en la banda sonora de buenas ideas cada una por separado, pueden indigestarse, y caer en el ridículo. 

Pero, mientras dure la ilusión, ¿por qué no dejarse caer en la contemplación del Tommy Lee Jones en el que pensó Bertrand Tavernier para encarnar a Dave Robicheux, a los héroes de sus tan amadas películas clásicas americanas?

 

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