La basca simpática de Mariscal da la bienvenida
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- Categoría: Días de libros, música, cine y vino
- Publicado en Lunes, 06 Diciembre 2010 13:07
- Escrito por J.M. García Ferrer
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Mariscal a la Pedrera. Passeig de Gràcia. Barcelona.
Hasta el 30 de enero de 2011
La cosa acaba, después de haber dado toda la vuelta al piso de la Pedrera, dejándote convencido de que la empresa de diseño de Mariscal es algo gordo. Logotipos, cuberterías, telas, carteles, un film musical de dibujos animados que promete (Chico & Rita, realizado con Fernando Trueba, que se estrena pronto), etc. Todo perfecto, arrollador.
Pero –vamos a confesarlo- a veces te lanzas la pregunta de si ha sido Mariscal o bien su empresa quien ha pensado enseñar, como está mostrado, esto o aquello. Y emociona, entre tanta cosa requetebién acabada y presentada, descubrir que aún queda por ahí visible algún signo de imperfección, de espontaneidad no forzada, de travesura o de admiración visceral.
Yo me quedo, en este sentido, con la parte más chunga de la exposición. Está justo al entrar, y la tienes que atravesar por fuerza si quieres pasar a ver las 1001 maravillas. Quizás está pensada así: Para llegar a todo lo otro, ha tenido que partir de todos estos garabatos. Pero yo creo que es justo al revés. Si lo otro respira, convence, es porque está basado en todo esto, que se presenta aquí en plan cutre, como cortinas de fotocopias de dibujos de la época de los Garriris y así, que debes ir apartando con la mano, con miedo de quedarte manchado por la carbonilla de las copias.

Por ahí circula buena parte de la basca simpática de Mariscal, sus Piker & co. Pero –y eso es fundamental- lanzando frases que les da carta de autenticidad. La tierra dice, solemne, en una proclama ecologista: “No quiero convertirme en un serdo” (sic). Pero, mucho antes, y te llega al alma, un ánade caminando con cara de circunstancias suelta desde dentro un sentido “¡Me cagen en la nouvelle cuisine!” (también sic)
Ese es mi Mariscal. Ese y el que, como se ve más adelante, era capaz de pintar una preciosa Capvespre a la pineda amb vespa. Y de transportarte inmediatamente hacia esa gloriosa sensación.









