El otro de la foto del Ché muerto

Visto retrospectivamente, experimenté algo similar a lo vivido por el protagonista de “Blow up”. He tenido la oportunidad de ver, lejos de aquí, una extraordinaria muestra de fotografías poco divulgadas sobre un tema muy atractivo. Se trata de “Cuba in Revolution”, que abarca imágenes que van desde la Cuba prerrevolucionaria hasta los años 60.
Un capítulo de la muestra está dedicado a la muerte del Ché. Y ahí saltó mi sorpresa, porque nunca antes me había dado cuenta. La famosa fotografía de Freddy Alborta Trigo en la que se ve a un militar introduciendo un dedo en una herida de bala del cuerpo yaciente del Ché, extendido sobre un fregadero, esa fotografía que tanto ha dado que hablar, y que ha dado lugar a interpretaciones paralelas a las de obras pictóricas sobre el descendimiento de la cruz de Jesucristo y similares, es, en realidad y como suele pasar, una de entre una serie bastante larga.
Y en una primera fotografía de la serie, que no he podido encontrar por internet, veo que, en el suelo, a la izquierda del lavadero donde está depositado el cuerpo del Ché que recibe la atención de todo el mundo, junto al que ese militar va a perpetuar su imagen, se distingue el torso de un cadáver con la cara totalmente desfigurada y ensangrentada. Se trata de otro hombre muerto violentamente, que se pierde entre las piernas del auditorio. El golpe, la impresión, es brutal. ¿Cómo no me había fijado antes? Me pregunto...
Voy rápido a la siguiente foto, y veo que, en ella, el cadáver de ese ninguneado personaje sigue ahí, pero alguien le ha tapado el rostro con una camisa, quizás para que ese penoso espectáculo no robe la atención del foco principal, del efecto buscado.
Luego llego finalmente a la fotografía que –esa sí- ha dado la vuelta al mundo, y me sigo haciendo cruces: ¡Bajo los pies de un soldado carabina al hombro, aún se distingue un trozo de brazo de ese desgraciado!
He intentado reproducir la secuencia bajando fotos de internet, pero no he sido capaz. No he encontrado la fotografía inicial, la del impacto, esa que muestra, en un ángulo, en el suelo, olvidada entre las piernas de la gente como si no existiera, esa terrible cara ensangrentada. Que existió, e incluso más de una, queda demostrado por otra pequeña fotografía encontrada por la red que adjunto, en la que junto al lavadero / altar que sostiene a Ernesto Guevara se aprecian otro par de cadáveres destrozados, no limpiados como ha sido limpiado su cuerpo.
Y la foto famosa, finalmente, sacada seguramente en otro momento, sigue mostrando, efectivamente, un brazo perdido en el extremo inferior izquierdo, un trozo de brazo de un cadáver por ahí perdido, y olvidado.

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