Carteles de propaganda política en Corea del Norte.- Jaimito: sacrifícate y le sacarás el gustirrinín
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- Categoría: Días de libros, música, cine y vino
- Publicado en Domingo, 25 Julio 2010 09:13
- Escrito por J.M. García Ferrer
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El Museo Marítimo de Barcelona, aunque en este caso lo del mar no se vea por ningún lado, presenta en estos momentos una exposición sobre pintura rusa del siglo XX. Pero si vas con el morbo de ver, desde la distancia y ya el paso del tiempo, todos aquellos cromos tan representativos del realismo socialista, seguro que sales decepcionado. Sólo una de las salas contiene obras que se podrían encuadrar en ese movimiento que marcó a fuego la pintura soviética, desplazando y ocultando todo lo demás, y los cuadros presentados no son en general de los más “pintorescos”.
Si se quiere una buena dosis de toda esa divertida, a la vez que terrible, corriente, hay que ir rapidillo hacia la Casa Asia de la misma ciudad, donde presentan –según dicen hasta final de agosto- la muestra “Corea del Nord: el pes de la història”, que contiene sobre todo un amplio número de carteles de comunicación social, es decir: de propaganda política.
Aunque su creación se alarga desde los años 50 a los 80, todos los carteles presentan un aspecto muy similar, hasta el punto que podría incluso pensarse que están confeccionados por el mismo dibujante (y, claro está, mentor político). ¡Como si no hubieran transcurrido esos treinta años por el medio!

No he encontrado por Internet más que el que sirve de reclamo de la muestra que es –¡vaya por dios!- de los más diferenciados, con la presencia de esos inocentes nadadores y otros deportistas náuticos. Su texto venía a decir algo así como que “¡Todos los jóvenes a practicar deportes náuticos!” Lo cual, dicho en ese ambiente, ya deja como sospechoso todo eso del cultivo del deporte por aquí...
Buscando un poco más he encontrado por la red uno que no recuerdo que estuviera en la exposición, si bien posee el marchamo general de ésta. Pero me habría gustado presentar los que corresponden a estas joyas de títulos, que he anotado: “Produzcamos muchos capullos de gusano de seda de buena calidad” (año 1955) “Más huevos y más carne para el pueblo coreano” (año 1975) “Todo el pueblo unido para multiplicar la maquinaria” Y varios que hablan de retirar las malas hierbas, otros muchos con figuras militares omnipresentes, etc.
Hay uno que me ha producido escalofríos. Se ve a un tío acusador que enseña una tablilla con un impreso y un cronómetro, mientras el texto dice: “Camaradas: ¿Ya aprovecháis los 480 minutos del tiempo laboral en su totalidad?” (1984)
¿Alguien se imagina a un pobre norcoreano, lúcido, consciente por una parte de la fealdad de su líder político y por otra de lo repetitivo de estas consignas que ya a nadie pueden entusiasmar? Es una situación en verdad terrorífica. Imagino que un espeso silencio, y multitud de miradas cabizbajas, son las únicas respuestas posibles en ese entorno.
Es una exposición rara, en tanto en cuanto sus piezas son muy difíciles de ver de no ser gracias a una oportunidad de éstas, y por tanto muy recomendable. Supongo que la gente que vaya a verla se hará cruces preguntándose cómo se ha podido llegar en ese país a una situación en la que se perpetúan este tipo de carteles. Es verdad: es increíble. Pero también les pediría a esas personas que pensaran si no recuerdan alguna comedura de coco un poquillo similar en la libérrima y occidental empresa u moderno organismo en los que trabajan. Hablo de eslóganes, imágenes edificantes del correspondiente líder, consignas casi religiosas, fomentadoras de ánimo en el trabajo, etc. Y les preguntaría si se está dando algún tipo de respuesta en contra de ese lenguaje, porque puede ser, digo yo, que todo ese horror no se encuentre tan lejos.








