“El escritor” de Polanski: Cómo se inicia y conduce una narración

Va de dobletes. Todos extraídos de la emocionante visión del trepidante, maestro, “El escritor” (The ghost writer, Román Polanski, 2010).

El primero, sobre cómo se inicia y conduce una narración. El “negro” (ghost writer) que revisa las memorias del ex primer ministro británico lo tiene clarísimo. No se puede empezar por el principio (nací tal año, en tal familia, proveniente de tal saga...). Conviene desvelar algo fuerte, sorprendente, que dé ganas al lector de seguir leyendo hasta dar con las necesarias explicaciones.

 

El escritor”, la película de Polanski, es en sí misma, como tal película, también una lección de cómo se debe iniciar y conducir una narración cinematográfica. Primero el descubrimiento de un ahogado. A continuación, una conversación, una reunión, y nuestro agradable personaje, inexperto, dudoso, dando traspiés imperdonables, como todos daríamos, va entrando en el misterio. Todo perfecto para provocar la identificación del espectador. Una vez ya en el extrañísimo escenario, pequeñas observaciones captadas vía el protagonista, como la de ese empleado oriental que intenta barrer las hojas contra un endiablado viento, van marcando a fuego la sensación de extrañeza que nos va a envolver como espectadores. Una música a lo Bernard Hermann completa el efecto.

El segundo doblete corresponde a una casualidad. Al igual que Polanski se quedó confinado en su casa de Suiza, con riesgo de ser deportado a Estados Unidos para allí ser juzgado y condenado, en el film, curiosamente, se ve una escena en la que se plantea el riesgo inverso: confinados a cal y canto en una casa de una isla americana, tan aislada como la cabaña suiza del director, protagonistas del film discuten sobre los riesgos de ser juzgados y condenados en el caso de aparecer por Europa.

El tercer doblete se alarga por todo el metraje, hasta constituir su médula espinal: el protagonista, el escritor que hace de negro, sustituye a otro anterior muerto en extrañas circunstancias, y de hecho da la impresión de que sólo hace que reproducir sus pasos.

En fin: Larga vida en la cartelera a una película que resucita una gramática básica pero esencial, sin necesidad de aspavientos, ruidos atronadores, imágenes deslumbrantes y sincopadas. Es muchísimo eso, hoy en día...

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