Deje que Horacio Fernández les muestre cosas de Martín Parr: diversión asegurada
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- Categoría: Días de libros, música, cine y vino
- Publicado en Jueves, 25 Marzo 2010 20:16
- Escrito por J.M. García Ferrer
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Cierto que Martín Parr es bien raro, y dado a ofrecer sorpresas hilarantes. Véase si no su tendencia a acumular colecciones de relojes con la imagen de Sadam Hussein, o de postales ya sea de ciudades “modernas” de la exRDA ya sea de novios años 60, o véase su colección de fotografías propias sobre plazas de aparcamiento milagrosamente sin ocupar. Todo ello debe dar como resultado una agobiante casa particular en Bristol, llena de foto-libros en espera de pasar a recaudo de la Tate Modern.
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ero es que la rareza de Parr, además, la muestra un divertidísimo Horacio Fernández, que desorienta al concienciado auditorio del Centro Cultural de Caja Madrid en la plaza de Cataluña de Barcelona. Cuando expliqué por aquí la charla que en el mismo sitio departió Cristina Zelich sobre Lisette Model, hablé de sala para conferenciantes estrábicos. En el caso de la conferencia / carrusel de imágenes de Horacio Fernández es él mismo quien comunica su ápice de esquizofrenia ante esa uve de público que parte de la mesa de conferenciante. Por lo demás, mientras Cristina intentaba seguir un curso narrativo familiar, pero ortodoxo, sobre su fotógrafa, Horacio sale dispuesto a hacer reaccionar a los asistentes ante propuestas cada vez más estrambóticas del suyo, pero sin ningún mensaje proselitista. De vez en cuando suelta un “Bueno, dejemos éstas fotos aquí, que ya aburren”, o cosas por el estilo.
ero es que la rareza de Parr, además, la muestra un divertidísimo Horacio Fernández, que desorienta al concienciado auditorio del Centro Cultural de Caja Madrid en la plaza de Cataluña de Barcelona. Cuando expliqué por aquí la charla que en el mismo sitio departió Cristina Zelich sobre Lisette Model, hablé de sala para conferenciantes estrábicos. En el caso de la conferencia / carrusel de imágenes de Horacio Fernández es él mismo quien comunica su ápice de esquizofrenia ante esa uve de público que parte de la mesa de conferenciante. Por lo demás, mientras Cristina intentaba seguir un curso narrativo familiar, pero ortodoxo, sobre su fotógrafa, Horacio sale dispuesto a hacer reaccionar a los asistentes ante propuestas cada vez más estrambóticas del suyo, pero sin ningún mensaje proselitista. De vez en cuando suelta un “Bueno, dejemos éstas fotos aquí, que ya aburren”, o cosas por el estilo.Si bien pueden conducir al empacho, hay que reconocer que las cosas de Parr sirven perfectamente para documentar el mundo actual. Basta con ver, por ejemplo, sus libros “One Day Trip” (el viaje a través del canal de la Mancha de británicos en busca de alcohol barato), “British Food” (una auténtica y empalagosa pesadilla culinaria) o su obsesión por “Benidorm” o las impagables fotografías de playas horrendas “tout court”. Ciertas de sus imágenes, auténtica antología del Kitsch, recuerdan, en cierto modo, las cosas de Carlos Pazos, pero sin conservar un ápice de su poesía. Este valor (desgraciadamente) documental sobre el mundo presente contestaría a la pregunta de qué hace un fotógrafo y coleccionista de imágenes así en una agencia como Mágnum...

En la próxima y última sesión de esta segunda edición del ciclo “Icones, mestres de la fotografía en imatges”, Rafael Llano pasará y comentará fotografías de Paul Strand. Qué duda cabe que la cosa será muy distinta. En cualquier caso, que haya una tercera edición pronto... P.S: Para obtener una buena idea sobre Parr, Horacio Fernández recomienda (y comprobado que es una buena recomendación) visitar el sitio del personaje: www.martinparr.com, en el que se pueden ir pasando páginas de varios de sus libros.








