Hombre sobre cable entre dos fantasmas familiares
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- Categoría: Días de libros, música, cine y vino
- Publicado en Domingo, 21 Febrero 2010 17:57
- Escrito por J.M. García Ferrer
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Al principio del film se ven documentales de la construcción de las torres gemelas de Nueva York e, inevitablemente, recuerdas la acción inversa, su aparatoso desmoronamiento, con toda su carga emotiva asociada.
“Man on wire” (James Marsh, 2008) no va en principio sobre eso, y ni siquiera se nombra en él la desaparición de las torres, pese a haberse rodado ya años después del famoso 11 de septiembre. Y, sin embargo...
En una ocasión, durante los estudios elaborados para ver cómo colocaban de forma clandestina el pesado equipo necesario para la hazaña de ir de torre a torre a través de un cable, tuvieron que descender por la escalera. No tiene la película imágenes de ese descenso, pero se comenta en voz en off: “Bajando 102 pisos por la escalera. Un sueño que no acaba”, señala. Para algunos, años después, el sueño viró a pesadilla.
Philippe Petit, el funambulista, hace fotografías al borde del abismo (provocando escalofríos a pobres sufridores de vértigo), como parte de la planificación estilo atraco a un banco que permitió la hazaña. Y éste es el truco que logra la fascinación por el documental, algo parecido a un “cómo se preparó y se hizo el atraco al banco”. Aunque todo él narrado poéticamente como la feliz consecución de un sueño vital. El Petit actual lo intenta explicar a la cámara. Sus ojos de alucinado ayudan a considerarlo, si bien el tinte y consistencia de su cabello te tira un poco para atrás.

Al final del metraje, el documental muestra que le dieron al criminal convertido por fin en héroe una invitación permanente a los edificios. Es de esperar que hubiera hecho uso antes, porque ahora lo tiene realmente chungo, aunque la tarjeta no marcaba fecha de caducidad.








