Lisette Model, según Cristina Zelich, supo y aplicó el secreto para hacer buenas fotos

 

 

Según cuenta Cristina Zelich en una rarísima sala de Caja Madrid de la plaza Cataluña de Barcelona, que parece diseñada para conferenciantes estrábicos, la fotógrafa Lisette Model (1901 – 1983) padecía el sufrimiento e insatisfacción de los miles de turistas que, armados de una cámara fotográfica, quieren llevarse a casa, para recordarla, la impresión de las calles de Nueva York, con sus rascacielos. Hasta que dio con la solución. Nada de mirar y encuadrar hacia las puntas de los edificios, e imposible recoger su magnitud en otro tipo de cuadro general. Su solución pasó por recoger el fotomontaje natural que provocan los reflejos en los escaparates de la ciudad. Para, además, captar la ebullición de sus calles, tiró de otro recurso: colocó la cámara casi a ras de suelo, y se puso a retratar “running legs”, venga piernas de ajetreados transeúntes. 

 

 

 

Éstas son dos de las series que confeccionó esta no demasiado publicada fotógrafa que una exposición comisariada por Cristina Zelich en la sala Mapfre en Madrid y ahora en el Jeu de Pomme parisino, dicen haber acabado de sacar a la popularidad. 

La misma comisaria de la exposición, que ha estado en la Portrait Gallery de Ottawa buceando en la vida y obra de la fotógrafa, presenta todo su recorrido vital punteado con varias de sus más conocidas fotografías, y dándose cuenta de vez en cuanto que, de tanto practicar últimamente (demasiados) diferentes idiomas (italiano, inglés, castellano,...), se ha quedado sin vocabulario ágil en catalán. Cuando la presentación le lleva a tener que dar un nombre o una frase en el impecable francés aprendido durante su formación escolar, se le nota que respira aliviada. 

 

 

 

 

Cuenta que Lisette se dirigió hacia la fotografía como un medio factible de vida, sin demasiados conocimientos previos sobre la materia. Pero que la inicial impericia técnica la compensó enseguida con su intuición. Y ahí está la serie de retratos de la Promenade des Anglais de Niza, que revelaba una mirada especial, para demostrarlo. Uno cree estar recuperando las figuras del extraordinario “A propos de Nice”, de Jean Vigo... 

 

 

 

Mujeres de una cierta edad, solas -las más de las veces emperifolladas-, figuras voluminosas pero con apariencia de satisfechas de su rotundidad, grupos humanos en bares o bandas de jazz como danzas de caras y manos que no sabes de donde salen configuran otras series significativas de esta fotógrafa que vivió una larga travesía de olvido durante la caza de brujas McCarthyana.  

Dos o tres apuntes de los trasmitidos, mediante palabra e imagen, por Cristina Zelich:

-  Muchas de sus fotos presentan un ligero contrapicado. Su explicación es simple. Solía utilizar para elaborar sus fotografías una Rolleyflex colgada del cuello.

 

-  Lisette Model lograba una enorme naturalidad en sus personajes pese a lo aparatoso de su forma de trabajar. En una divertida fotografía se la ve en una sala de fiestas, de pie sobre una silla, con cara de todo menos de fotógrafa, aguantando con la mano derecha un flash apunto de estallar y con la izquierda la rolleyflex, mientras del brazo le cuelga lo que se diría que es la bolsa de la compra, pero fijándote más, dentro de la red lo que destaca son las numerosas bombillas de flash utilizadas o por utilizar.

 

 

 

 

 

 

-  Un pintor español muy conocido le confesó a la conferenciante la influencia que los “running legs” tuvieron en sus cuadros iniciales. 

¡Ah! ¿Y el secreto para hacer buenas fotografías?

Pues es fácil: Fotografiar sólo aquello que te apasione.

 

 

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