Sin Enrique Brasó será más difícil
- Detalles
- Categoría: Días de libros, música, cine y vino
- Publicado en Domingo, 13 Diciembre 2009 19:44
- Escrito por J.M. García Ferrer
- Impactos: 702

Hay películas que se recuerdan en forma abstracta. Me explico, hablando, claro está, de impresiones propias.
Pon que no recuerdas de ellas ni su argumento, ni apenas sus imágenes, sino sólo –como es para mí el caso de “In Memoriam” (Enrique Brasó, 1977)-, una idea, casi una figura geométrica. Y esa figura geométrica es la que te llega al cerebro, agradablemente, cuando piensas en lo bien que estaba la película.
La figura geométrica que tengo asociada a “In Memoriam” es la banda de Moebius o, si no ésa, pues entonces un volumétrico 8 en horizontal, el símbolo de infinito, pero en relieve. Una figura con un punto central de cruce en el que surgía la única imagen del film que conservo en la retina: la de la extraña portería exterior, no sé si de la redacción de la “Revista de Occidente” de los años treinta, en la que se cruzaban los tres personajes.

El autor de tan grato recuerdo no era otro que Enrique Brasó. Gente que había seguido estas cosas del cine relacionaba su nombre con ese famoso libro rojo sobre Carlos Saura, que abría una nueva era de libros de cine en este país. Más tarde, era uno de los pocos que propiciaba ese raro y reconfortante sentimiento de reconocer su nombre en los títulos de crédito, a veces escondido entre los de los guionistas, y llegar a entender la que seguramente era la causa primera de por qué te había interesado tanto la visión: Ciertos “Cuentos y leyendas” u otros episodios de TV, la película “En la ciudad sin límites” (Antonio Hernández, 2002), y su –también- geometría dramática, etc.
Diego Galán, en El País de ayer viernes 11 de diciembre de 2009, que acabo de leer ahora, me ha sobresaltado con la noticia de la muerte de Enrique Brasó, quien, a tenor del año de su nacimiento que aparece por la red, debía tener sobre 61 años.
¡Qué curiosas esas ocasiones en que decides quedarte a mirar los títulos de crédito finales de una película, para ver si descubres al causante de que te haya gustado tanto, y qué agradable cuando, satisfecho, das con el nombre clave! Ahora, sin Enrique Brasó, será más difícil experimentar esa sensación.








