Instantes suspendidos de Steve McCurry

 

 

 

 

Se puede encontrar por las librerías de fotografías este libro con fotografías de Steve McCurry: “Instants suspendus” (Phaidon, 2009).

 

Puede llamar la atención, ya sea por su atractiva portada  -la foto en la que se ve a un niño correr por un callejón entre casas de color azulado-, ya sea por su enorme tamaño -28,5cm x 38cm x 2,3cm-, que puede llegar a justificar su precio -59,95 euros-.

 

Es el contenedor de las fotos de Steve McCurry presentadas en el festival “VISA pour l’Image” de Perpinyà de este año. Fotos de Afganistán, Yemen, la India, Sri Lanka, Birmania, del Tibet o de Mali, según explica una reseña que estoy consultando. Suelen estar compuestas de gente en plano medio, resaltando sobre fondos que redondean la fiesta de color que ya por sí solos suelen resultar los personajes.

 

 

Quizás los detractores de las fotografías estilo National Geographic las vean efectistas, por su acento hasta el extremo en el colorido, por aparentemente huir de la denuncia de las injusticias para centrarse en el tipismo y en los golpes de color. Pero casi seguro que son todas ellas producto de una paciencia extrema, para que los monjes budistas alcanzaran esa posición delante del templo de Angkor, o que esas otras figuras rosas combinaran, bajo la lluvia, con las paredes rojas y la carpintería azul del fondo. O paciencia extrema para esperar la hora bruja y hacer ese retrato del viejo de barba blanca, o esa fotografía que, de no ser de un fotógrafo reconocido, dirías que es producto del Photoshop, con esos pescando desde los palos hincados en la orilla, mientras una tormenta parece aproximarse. 

 

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