AKA

Supe que te amaba desde el principio:

aquel mes, tu postal con tres palabras,

a las dos de la mañana, cuando las luces

de las casas comenzaban a desvanecer,

sólo quedaba yo y mi nueva circunstancia,

y la brisa entre los pinos,

y tus ojos avellana,

sólo quedaba yo...

“en este espacio que es mío,

te construiré un dosel

debajo pondré una cama

para que puedas volver

a reposar tus batallas”

Yo, libre de farsas,

libre de amantes y de esperanzas,

me deshice de mis cargas

tan liviana que por perder

ya no me quedaba nada...

y una vez desde el vacio

supe entonces que te amaba.

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