La extranjera lee las instrucciones

La extranjera lee las instrucciones, crea cartografías inesperadas, atmósferas, imágenes que se sacuden de cenizas y muestran la intimidad de las pequeñas luces o el lado de las sombras.

Primero hay que inventar el laberinto.

Surgen restos que buscan el cielo ventana de Magritte o del verano, señales, rastros, se abren en capas como un interminable juego de muñecas rusas.

Después vendrán los hilos.

Voces, hilos que cuentan poeman, se amuchedumbran para convencer a la extranjera de la lengua que se deje tocar los costados huidizos.

Escribir poesía, esa manera de ganarle espacio a lo indecible, a la muerte sin letra de lo mudo.

Esa manera de hacerse. Esa manera de dejar un testimonio de lo que nos tocó vivir, para los que vendrán. Esa manera de nombrar al dolor y a la injusticia para que las víctimas tengan al menos el consuelo-testigo de lo humano.

Ilustraciones:

236 × 300 - ILUSIONARIO - Rene MagritteRené Magritte: Ilusionario

René Magritte: La condición humana

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