El sueño de Martín
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- Categoría: Diario de Poetas
- Publicado en Domingo, 18 Diciembre 2011 11:37
- Escrito por Daniel Cantero
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El sueño de Martín
El sueño de Martín se hizo pedazos.
Los fragmentos formaron otros tantos sueños.
SUEÑO PRIMERO
Una casa abandonada donde vivían miles de arañas de colores. La más pequeña, lila, no sabe tejer su telaraña, duerme noche y día.
SUEÑO SEGUNDO
En una piscina sin agua una caravana de gatos deriva hacia el atardecer maullando.
SUEÑO TERCERO
Una niña, llamada posiblemente Miranda, jugaba con un tren de alta velocidad en un rincón de sus ataduras, todos los pasajeros menos Wallace Stevens aplaudían.
SUEÑO CUARTO
Tres ositos bailaban entre las hojas, el arce que habitaban se echó a volar.
SUEÑO QUINTO
La anamorfosis de los juguetes rotos de Rocamadour alza las ruedas de las abejas.
SUEÑO SEXTO
La reina del bosque dibujaba erizos y los erizos dibujaban reinos verdes.
SUEÑO SÉPTIMO
Dos nubes se convertían en una panadera ciega, en centeno, pan
de los pobres, postre de los olvidados.
SUEÑO OCTAVO
Su maestra atraviesa una plaza, lleva una cesta que contiene trillizos negros muy sonrientes. Se sienten amados. Al saludarlos Martín entra en órbita de Anabasis

SUEÑO NOVENO
La suma de un número Múnich más el mismo número Inca no daba como resultado golondrinas sobrevolando arrecifes.
SUEÑO DÉCIMO
Su madre llevaba un cántaro en la cabeza, se inclinaba en la fuente y se desarrollaba.
SUEÑO DECIMOPRIMERO
Martín corría hacia ninguna parte, cambiando de rumbo para poder llegar a un valle cubierto de ciervos y cervatillos.
SUEÑO DECIMOSEGUNDO
En el camino de los rótulos un caballo herido. Su abuelo lo curaba y cabalgaban hacia montañas lejanas.
SUEÑO DECIMOTERCERO
Al fin las mariposas consiguieron parecerse a campesinas dormidas.
SUEÑO DECIMOCUARTO
Velas de cumpleaños y caracolas, manteles de su abuelita.
SUEÑO DECIMOQUINTO
El colibrí que vivía en un corazón llamado Jubal se cambió a Jubilee.
SUEÑO DECIMOSEXTO
Una equivocación terrible: las palancas de la lluvia que son el carnaval del bosque venían con disfraces de hombres con motosierras y de hombres cazadores; las galerías se cerraron, los nidos se pusieron de espaldas, las raíces se hundieron más y más en la tierra, las ramas tremolaban; legiones de reptiles, batallones de insectos y de amores y de otros animalitos siguieron a los topos a sus madrigueras subterráneas; los montículos, los prados, las orillas de los lagos, los matorrales, los claros se vaciaron.
SUEÑO DECIMOSÉPTIMO
Los pájaros desmontaron el error con trinos mágicos y todos los amigos regresaron a la fiesta de la Hermana Lluvia.
SUEÑO DECIMOCTAVO
Finalmente un hombre con una guitarra azul y la suprema elegancia: la tierra imaginada.








