Filantropía
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- Categoría: Cronopios y famas
- Publicado en Domingo, 06 Junio 2010 12:16
- Escrito por Rosa Mora
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Los cronopios no son generosos por principio. Pasan al lado de las cosas más conmovedoras, como ser una pobre esperanza que no sabe atarse el zapato y gime, sentada en el cordón de la vereda. Estos cronopios no miran a la esperanza, ocupadísimos en seguir con la vista una baba del diablo.
El fama se siente muy bueno después de este gesto, y en realidad es muy bueno, solamente que no se le ocurre pensar que dentro de pocos días la esperanza va a caerse otra vez del cocotero. Entonces mientras la esperanza está de nuevo caída al pie del cocotero, este fama en su club se siente muy bueno y piensa en la forma en que ayudó a la pobre esperanza cuando la encontró caída.
Con seres así no se puede practicar coherentemente la beneficencia, por eso en las sociedades filantrópicas las autoridades todas son famas, y la bibliotecaria es una esperanza. Desde sus puestos los famas ayudan muchísimo a los cronopios.
Julio Cortázar, "Historias de Cronopios y de Famas"
por dádiva
Cronopios y Famas (Álbum)
Galería de dádiva
Cargado el 18 de junio, 2009
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