Gracias Messi, no somos nada, pibe, pero cuanto te queremos

Gracias por compensarnos de alguna manera de los sinsabores de los sesenta, en los que el Caudillo viajaba bajo Palio y el Realísimo campeonaba en blanco y negro mientras en las semanas santas chupábamos música sacra y en la tele los desfiles de romanos y “descalzos” hacían nuestra adolescencia más triste y apócrifa.

Por toda aquella purria muchachada que apenas pasábamos de los diez años y que tuvimos que cargar con la vergüenza del “síndrome” de Berna. Paladear el sabor de la derrota para, a continuación, rezar el rosario en la maldita academia franquista, lamiendo nuestras heridas con la maldición eterna de un Ramallets más ciego que los de la ONCE (con perdón), unos postes más cuadrados que las mentes de los jerarcas “nacionales” y, para más I.N.R.I. nuestro gallego Luisito Suárez con un pie y medio en el Inter de Milán.

 

 

 

 

 

 

Por todos los bien nacidos y mal crecidos que todavía, ¡a estas alturas! Debemos soportar las retransmisiones televisivas de los periodistas de Madrid (y allegados), todos ellos formados en el “Búnker” del anti-catalanismo “conceptual” en general y del anti-barcelonismo feroz en particular, con un tal Michael John Robinson a la cabeza, forzados a reconocer -el que paga manda, “que el Barça es el mejor equipo del mundo”. Por los que debemos perecer fruto de su venganza oyendo las alabanzas al contrario de turno. “Extraordinario Arsenal” dijo ayer uno de ellos…

 

 

 

Por todos aquellos que tuvimos que esperar a hacernos mayores, tan mayores como para estar haciendo la puta mili cuando recuperamos la dignidad y, con ella, el éxtasis de la venganza, regodeándonos clandestinamente –pues la oficialía del ardor guerrero del 18 de julio nos vigilaba con su ruido de sables-, sentados en el “Hogar del soldado” mientras los Cruyff, Marcial, Sotil y Rexach les endosaron el cinco a cero en el Santiago Bernabéu.

 

 

 

                        

 

 

                                                                          

A la izquierda: Búnker-Madrid: ¡Tiembla Madrid!

A la derecha: Florentino “Chewbacca” Pérez

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