Encuentros
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- Categoría: Más allá de la mirada
- Publicado en Miércoles, 11 Enero 2012 21:17
- Escrito por Pedro M. Martínez Corada
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«Ruido de pisadas de ratas en el sobrado, roces de cucarachas en los viejos vasares, crujidos de gusanos devorando la madera podrida de las vigas; sonidos que subyacen en el aparente silencio de la noche, una entelequia hermana del tiempo. Las sombras se tornaban sustantivas y yo huía del amanecer cuando observaba cómo dormías».
(De Todos eran iguales, menos uno.
Relato incluido en el libro Nunca llueve
sobre el Sáhara, publicado en 2008).

No coincido en que una imagen que veamos valga más que mil palabras. Las palabras expresan (o intentan hacerlo) las imágenes complejas que formamos constantemente en el cerebro. Así, mil palabras serían un número elevado a n de imágenes imposible de imaginar. Es viable, sin embargo, escribir a partir de imágenes, figurativas o no.

La acción recíproca entre las palabras escritas y las representaciones que aquellas pueden sugerir formaría, asimismo, un número inverosímil que tampoco podría comprender: lo nombraré, para abreviar, como el número de los encuentros.









