Dona d'Aigua d'Arbúcies (para Peter Pan)
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- Categoría: Más allá de la mirada
- Publicado en Sábado, 26 Junio 2010 11:25
- Escrito por Jordi Cano
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Hace mucho, mucho tiempo, el heredero de Can Blanch, en el término d’Arbúcies (Montseny), dormía la siesta a la sombra de una encina y se despertó repentinamente al escuchar una voz que le cantaba:
Si l'aigua és plata, la mia amor
la mia amor, menina,
la mia amor,
no pas mon cor menina,
no pas mon cor, que tot és or. Si l'aire és gebre, la mia amor, la mia amor, menina, la mia amor no pas mon cor,
(Gorg = Pozo-agujero que se hace después de un salto de agua)
Maravillado, el joven se acercó al “Gorg” de dónde provenía la voz y halló a una bella hada que se encontraba cerca del agua. Empezó a charlar con ella y se quedó prendido, hasta el extremo que le propuso matrimonio. La joven se avino, pero con tal que nunca le preguntara como se llamaba, ni la procedencia y, sobre todo, que no lo llamara “mujer de agua” (dona d’aigua), porque de hacerlo sucedería una desgracia.
A cambio, ella llevaría felicidad y prosperidad a la masia (cortijo) y a la familia. Así fue durante años. Fueron muy felices, tuvieron dos hijos, un niño y una niña, y las cosechas, año tras año, eran cada vez más abundosas.
Pero un mal día, en medio de una discusión, la ira pudo más que la prudencia y él le dijo las palabras fatales: la llamó “mujer de agua”. La mujer salió sin mediar palabra y no paró hasta llegar al Gorg Negro, donde se arrojó desapareciendo para siempre jamás. Desde aquel día el cortijo fue de mal en peor.
Pero a partir de aquel día sucedió algo muy extraño: cada mañana la casa aparecía limpia y los niños vestidos y peinados. Los niños le explicaron al padre que la madre venía cada mañana antes de nacer el día y se iba cuando todavía nadie se había levantado. Una mañana, el hombre encontró entre los cabellos de la niña dos perlas: eran las lágrimas de la mujer de agua. Desde entonces y durante mucho tiempos cada mañana aparecieron dos perlas. Y así fue como la casa recobró su riqueza, pero no para la mujer de agua. Desde entonces y para siempre, el lugar dónde el joven encontró la misteriosa doncella se conoce como El Salt de la Dona d’Aigua («el Salto de la Mujer de Agua»). Todavía se afirma que la mujer de agua se transformó en la cabellera del salto y que es posible verla algunas noches.
Se cuenta que la riera de las Arenas contiene oro y que, precisamente donde el riachuelo a creado un Gorg en forma de concha, suele bañarse la Dona d’Aigua las tardes calurosas de verano. En el entorno del Gorg, nidifican unos pájaros negros con el pecho blanco que no se encuentran en ningún otro lugar de la comarca. Son conocidos como “Merles d’Aigua” (Mirlos de Agua).
Y dicen también en el pueblo que son las almas o espíritus de las Dones d’Aigua que, de noche, se vuelven doncellas y se bañan en el claro de luna... Se cuenta por ahí que una vez fueron descubiertas por un jovenzuelo y que una de ellas le tiró un chorro de agua y que el muchacho se convirtió en piedra...
Para todos los que siguen siendo niños y creen en los cuentos de hadas
Equipo
Canon 400D
EFS 10-22
f11, vel:2 seg. Dist.focal:14 mm
Polarizador
Trípodehttp://www.fotonatura.org/galerias/fotos/262266/








