Falus Maximus
- Detalles
- Categoría: Más allá de la mirada
- Publicado en Sábado, 18 Julio 2009 08:24
- Escrito por Jordi Cano
- Impactos: 242

Desde que tengo uso de memoria recuerdo que mi imagen de Barcelona y sus monumentos siempre me han evocado connotaciones sexuales. Mi padre me comentó que una vez, de pequeño, al contemplar un gran mural de Miró me partía el pecho de risa yo solito. Y al ser interrogado al respecto, al parecer, confesé haber visto una orgía sexual de salvaje contenido.
Quizás sea algo de imaginación por mi parte, pero el pueblo bravo tiene la mierda y los órganos genitales todo el día en la boca. Sólo hay que recordar la cantidad de adjetivos que usamos a diario. Las féminas, más retorcidas, llegan incluso a afirmar que estos adjetivos son de carácter machistas, pues las cosas son cojonudas cuando son buenas y un coñazo cuando son malas. Pero, en fin, eso es harina de otro costal. Pero es que en esta bendita tierra, a la Torre de Collserola rápidamente se la bautizo como el Carall de Maragall". Por otra parte, en la montaña sagrada por excelencia, Montserrat, una de las cumbres más míticas es el rebautizado "Cavall Bernat", que por presión del clero dejó de llamarse como lo bautizó el pueblo: "Carall Bernat". Échenle una ojeada a esta solemne columna de piedra, especialmente su parte superior, y díganme que ven, ¿un caballo o un mega cipote? Lo mismo sucede con mi estimada montaña del Montseny, donde existe una columna de piedra muy parecida dónde se hacen plegarias a la fertilidad. La Dona i l'ocell de Miró es otro clarísimo ejemplo... Y así no pararíamos nunca, por eso, a mi entender, la Torre Agbar es el "Falus Maximus" de la Ciudad Condal. Representa la trempera de su gente, irreverente a la perfección, ese pueblo que es capaz de poner un pastor cagando al lado del niño Jesús. ¡Si señor. Con dos cojones!








