Me quedo con Thompson
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- Publicado en Martes, 17 Febrero 2009 19:59
- Escrito por cronopio
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“Maté a Amy Stanton el sábado 5 de abril de 1952, poco antes de las nueve de la noche.”
Así empieza al capítulo 18 de “El asesino dentro de mí”, de Jim Thompson. Del gran Jim Thompson. Cuando lo leí, en el metro, no tuve mayores problemas para comprobar lo rebuscado de tanta diatriba con los números redondos, en este caso sobre la primera frase de las llamadas obras maestras. Sí, es cierto que “Rayuela” empieza con “Encontraría a la Maga…” Una frase afortunada, todo hay que decirlo. Mientras una voz en off anuncia la inminente llegada a la estación de Maragall, se me ocurre que, para satisfacer a tanto incorregible coleccionista (hace poco Vila-Matas hablaba de ello en su “Diario voluble”, y es que nadie es perfecto) podría colocar la frase de Thompson en el comienzo de la novela, pero, como todos sabemos, hasta ahí no alcanzan mis escasas influencias. A la vejez, viruelas, y menos llamadas pidiendo favores… Pero esto es otra historia. A vueltas otra vez con lo nuestro, es decir, con la lluvia y el viento, cuando me paseo por la "Gran" Barcelona, los turistas parecen perplejos, algo así como seres de otro planeta pillados a contrapié, desabrigados en plena ventisca en pleno Paseo de Gracia. En mi mente suena entonces una de esas melodías de Col Porter, de cuyo título mi nefasta memoria nunca sabe retener. Ya nadie llama sequía al mal tiempo y es que el tiempo corre que es una barbaridad y Jim se sienta en su viejo escritorio para dibujar la estela de su personaje, el sheriff adjunto que es, en realidad, un asesino, una especie de predecesor de Dexter, porque Jim Thompson, a diferencia de tantos “grandes” de la Serie Noir, como la llamaron los franceses, cuando todavía creían que los títulos imperecederos sonaban mejor en su idioma, siempre ha sido diferente.








