Thomas Bernhard en el Internado de Salzburgo

“Hacía un día esplendido, con un cielo azul de bandera y una brisa limpia y fresca que olía a otoño y a mar.

(…)

“El muchacho de trece años se ve de pronto, como “experimenté (sentí)” entonces , con toda la dureza de esa experiencia, con otros treinta y cuatro internos de su misma edad en un dormitorio del internado de la Schrannengasse, sucio y hediondo, hediondo a muros viejos y húmedos y a sábanas viejas y raídas y a alumnos jóvenes y sin lavar, y durante semanas no puede dormir porque su entendimiento no entiende por qué, de pronto tiene que estar en ese dormitorio sucio y hediondo, y porque tiene que sentir como una traición lo que no se explica como necesario para su formación.”

THOMAS BERNHARD: Origen

Anagrama, 1984. Págs. 18-19

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