Ponte el pijama Arturo y fúmate un pitillo

Ponte el pijama Arturo y fúmate un pitillo
(a colación de la presentación del libro “Nada Personal” de Arturo Montfort, con la ilustración de portada de Enriqueta Llorca)
Como poco hará un lustro y medio de década que servidora conoce a Manitú Montfort.
La recepción de una carta franqueada y decorada con motivos aztecoides -un auténtico extravío a todo pegamento y color que hoy llenaría de felicidad el corazón de cualquier buzón- me puso al tanto de su existencia. El destinatario era Enrique Pedroche, su peluquero, mi peluquero. Mi pareja de hecho, cohecho y barbecho.
La carta era uno de esos informes que Manitú generosamente enviaba por correo postal a sus amigos. Unos cuantos folios grapados como ejemplo de su experiencia vital en Nápoles, creo que era Nápoles. Quizá Roma. Recortes de revista pegados -algunas de titis modelo 33- y sobre todo instantáneas tomadas en el lugar, mostraban a nuestro querido y fiel Manitú durmiendo plácidamente sobre el mantel a cuadros en el restaurante, a los pies de una escultura en una plaza y también en un banco cualquiera.

Manitú significa "El creador de todas las cosas" o el "El dador de vida", no me extraña entonces que al pobrecito lo pillaran así, exhausto ante tanto esfuerzo, en una actitud por otra parte muy personal. Dormido.
Pues justamente ahora parece que nuestro colega se nos ha vuelto melindrosamente recatado.
Después de una eternidad -no se lo volvamos a consentir- nos presenta un nuevo libro engañosamente titulado "Nada personal".
Ja!! ¡¡¡Él que está más despierto que nunca!!!
No le creáis, es sólo una estrategia para hacernos creer que lo que cuenta es la penitencia de los demás, la rutina de los otros y no la suya propia. ¡Cómo si estos relatos no fueran la continuidad de aquellos informes escritos en el más allá!
¿Acaso se puede tener una actitud más socarrona e indolente ante la vida? ¿Alguien a estas alturas le cree?
Doce fueron los trabajos de Hércules y doce son sus relatos. Estoy segura de que esto no es una mera coincidencia.
Ponte el pijama Arturo y fúmate un pitillo.
Y descansa otra vez, te lo has currado.

Fotografía de la Morsa “marinera”: Juan Manuel García Ferrer

Información Adicional