Bioy Casares: Un campeón desparejo
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- Publicado en Lunes, 18 Abril 2011 07:10
- Escrito por Adolfo Bioy Casares
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ADOLFO BIOY CASARES:
Un campeón desparejo
(Fragmento)
-¿Usted siente la primavera?
Pensó: < ¿De qué me voy a asombrar? Por el taxi pasa un muestrario>. Contestó:
- Sí. Tal vez. No sé.
- ¿La siente o no la siente? –insistió la mujer-. Me
interesa, porque estoy haciendo una encuesta. Por pura curiosidad. ¿sabe?, La mayor parte de los chicos siente la primavera. Los viejos, no. Los de la franja intermedia contestan
como usted. Pero usted es demasiado joven para no
sentir.
- ¿Y usted, señorita?
- Yo la siento, aunque soy más vieja. Hay que ver
como la siento.
- ¿Cómo?
- En el aire. Es más intenso –la mujer abrió las ventanillas
de las dos puertas y respiró aparatosamente-. La
primavera es una presencia innegable. Abro
los brazos para recibirla.
Entra en mí una fuerza: la vida misma. No me diga que
no la siente.
- No sé.
- ¿Cómo que no sé? Las hojas de los árboles y el pasto
se ponen verdes, porque todo despierta y usted no participa. Es como una música, un concierto, un himno de la naturaleza. ¿No siente nada?
Sintió la corriente de aire. En la piel, aún debajo de la ropa. <Con tal que no me agarre un dolor de garganta>, se dijo. A lo largo de los años mantenía contra el dolor de garganta una lucha rica en vicisitudes, a las que en el momento daba importancia, después olvidaba y eran parte de su vida interior.
Cuando la señora bajó, estuvo a punto de pedirle que subiera los vidrios. No lo hizo por temor de que el pedido pareciera un reproche. Siguió con las ventanas abiertas. <Total>, se dijo, <el garaje no está lejos.> Un minuto después agregó: <Soy un idiota>.
Adolfo Bioy Casares: Un campeón desparejo
Tusquets Editores Colección andanzas
© Adolfo Bioy Casares, 1993, Páginas 55 y 56

Comentario
Morales es taxista y durante diez horas diarias maneja rutinariamente por la ciudad. Hasta el día en que un anciano y un joven suben en Tupungato y Almafuerte. Desde entonces, circunstancias muy extrañas comienzan a suceder.
Morales es taxista y durante diez horas diarias maneja rutinariamente por la ciudad. Hasta el día en que un anciano y un joven suben en Tupungato y Almafuerte. Desde entonces, circunstancias muy extrañas comienzan a suceder.
Una y otra vez la casualidad lo pone frente a situaciones delicadas en las que una víctima "en general, una mujer" se encuentra en grave peligro.
Cuando todo parece perdido, Morales siente surgir en él una fuerza prodigiosa y logra derrotar sin esfuerzo al rufián de turno. Poco a poco, se convierte en un héroe para sus amigos, quienes creen que su destino estaba escrito en el nombre: Luis Ángel, como Firpo, el boxeador que sacó del ring a Dempsey.
Pero Morales es indiferente a su fama: sólo piensa en reencontrar a Valentina, el amor de su vida, al que dejó escapar por cobardía.
En esta novela breve y agridulce, Adolfo Bioy Casares relata la historia de un hombre común tocado por una suerte extraordinaria que, sin embargo, resulta insuficiente a la hora de cumplir sus deseos. "Un hombre parecido al Quijote, que en ocasiones es un campeón y otras veces no tiene fuerza alguna, pero aun así lucha", según el autor. "A la noche soñó con Valentina. Cuando la angustia lo despertó, se dijo (una vez más) que aprovecharía su trabajo para buscarla por Buenos Aires."
Fuente: Tematika.com
http://www.elateneo.com.ar/libros/ficcion_y_literatura--1/novelas--1/argentina--3/un_campeon_desparejo--473680.htm








