Entre todas las puertas
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- Categoría: Diario de Poetas
- Publicado en Miércoles, 22 Febrero 2012 07:40
- Escrito por Ruben Vedovaldi
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puertas al placer
puertas al dolor
puertas al puerto de partir o volver
puertas que dan al estudio al trabajo
puertas que nadie sabe o alguien maltrata
puertas hacia la luz o hacia la niebla
puertas que van a un dios o a ningún dios
puertas que dan al vecino
al hermano, al desconocido, al entenado,
al adversario ocasional o eterno
puertas a la amistad o a la soledad
puertas que llevan a cadena perpetua
puertas que vuelan a la libertad
puertas que van al íntimo secreto
puertas que nunca vuelven del horror
(yo soy la boca
que llama puerta a cada hembra

y en la puerta entrepierna de tu cielo
cierro los ojos,
beso,
golpeo y canto
para que te abras).
AKA
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- Categoría: Diario de Poetas
- Publicado en Lunes, 20 Febrero 2012 20:28
- Escrito por Paloma
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Supe que te amaba desde el principio:
aquel mes, tu postal con tres palabras,
a las dos de la mañana, cuando las luces
de las casas comenzaban a desvanecer,
sólo quedaba yo y mi nueva circunstancia,
y la brisa entre los pinos,
y tus ojos avellana,

sólo quedaba yo...
“en este espacio que es mío,
te construiré un dosel
debajo pondré una cama
para que puedas volver
a reposar tus batallas”
Yo, libre de farsas,
libre de amantes y de esperanzas,
me deshice de mis cargas
tan liviana que por perder
ya no me quedaba nada...
y una vez desde el vacio
supe entonces que te amaba.
El Señor Antonio o Charles Bronson en sus mejores momentos
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- Categoría: Crónicas
- Publicado en Sábado, 18 Febrero 2012 17:48
- Escrito por cronopio
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El señor Antonio era el amo de la pista. Seguro que tomaba Cola-Cao por las mañanas, mientras cantaba aquello de “yo soy aquel negrito del áfrica tropical que, cultivando, cantaba la canción del Cola-cao. Y como verán ustedes les voy a relatar las múltiples cualidades de este producto sin par. Es el Cola-cao desayuno y merienda. Es el Cola-Cao desayuno y merienda ideal, ¡Cola-Cao!, ¡Cola-Cao!”
“Lo toma el futbolista que entra goles, también lo toman los buenos nadadores. Si lo toma el ciclista, se hace el amo de la pista y si es el boxeador, golpea que es un primor ¡Uuuuuuuh!”
Claro que también teníamos al “pollo”, es decir, al que suscribe, el aprendiz. Digo lo de pollo porque para llamarme no utilizaban mi nombre, no tan fácil de pronunciar, he de reconocerlo si quiero ser honesto, sino el de “pollo”. Ven aquí, pollo. Vamos, andando, pollo, etcétera. Para acertar con alguna explicación plausible a personalidades, tan singulares, extravagantes y diferentes en su esencia como la de Antonio, tampoco resulta imprescindible remontarnos a la noche de los tiempos. Si nos esforzamos un poco, sumamos otro tanto de concentración y buena voluntad, podremos encontrar antecedentes mucho más cercanos y tangibles. No tendremos que ir muy lejos, no a las guerras púnicas, por supuesto. Apenas remontarnos a finales de los sesenta, cuando irrumpió el turismo en territorio ibérico y ellas, las suecas, eran todas altas…
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